Los regalos de las vacaciones
Cuando se vuelve de vacaciones no puede faltar un regalo. Cuanto más exótico, mejor. Yo me he traído un oso de la tundra rusa articulado que mide dos metros de alto por tres de ancho. Una monada. Bebe vodka, baila el casachov y se caga en Putin cuando le tocas la barriga. El problema es que no tengo a quién encalomárselo. “Hombre, si fuera un oso nido que pudiera meter debajo de la cama, pues sí, pero con mis cincuenta metros cuadrados mal contados ya no me cabe ni una matriuska”, me dijo un amigo cuando me presenté en su casa con el plantígrado de la mano, porque el animal, dicho sea de paso, se deja querer.
Otros se traen regalos más pequeños, pero la acaban liando más parda. Me refiero a esos amigos, compañeros, primos, cuñados y vecinos de puerta que vienen del nordeste brasileño y te traen un lazito del Bon Fim bendito que has de ponerte como pulsera, atarlo con tres nudos mientras pides otros tantos deseos y dejarlo en la muñeca hasta que se desaten, porque si te lo quitas antes te cae encima la maldición de toda la santería tropical. Tal es la fuerza de la amenaza y el peso de la superstición que se conocen casos de personas que han aguantado hasta cuatro y cinco años con la pulserita puesta, roída y llena de mugre, por miedo al maleficio de un santo que se encuentra a más de cinco mil kilómetros de distancia. Una maravilla de la ciencia, sin duda. Menos mal que a los del Bon Fim no se les dio por hacer collares de púas para repartir deseos. Hubiera sido una sangría mundial.
En fin, que todo era más sencillo cuando la gente sólo salía de España para ir a comprar toallas y sábanas a Portugal y te traía un gallo de Barcelos, pequeñito, sin plumas ni leyendas raras, y lo ponías encima del televisor junto al torito negro de nuestras dehesas. Ahora, entre budas, shivas, candelabros hebreos, esculturas africanas y tapices andinos no hay quién ande por las casas de este país.
Referencias
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Oiga usted... ¿y cómo consiguió colar el bicho entre el equipaje de mano? Ah, ya, vino de "oso de indias" de pie en el sitio que ocuparían las 5 o seis últimas filas de asientos para probar el inminente rizar el rizo de San Lowcost. Así cualquiera!
cdepaz — 09-09-2009 18:01:39
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ai, y yo con mi putrifacta pulsera de tela de Bom Fin y tan contenta ;) jejee Good to see you last night ...and we'll have to do English tapas night soon!!! Besos
Nina — 10-09-2009 09:38:04