Un primo con muchas miras
Tengo un primo púber que mide dos metros treinta y que no juega al baloncesto. Yo se lo digo todos los días: “Primo, coge una pelota y ponte ya a tirar a canasta que esto es lo tuyo, que a ti te queda muy cerca el aro, hombre. Lo único que tienes que hacer es no quedarte parado en la zona más de tres segundos”.
Pero nada, el chaval no me hace ni puto caso. El dice que lo que quiere es salir en la tele, pero sin sudar, que ha visto que Risto Mejide se harta de ganar dinero echando broncas, que Belén Esteban vive de hablar de sus ex novios, que el Padre Apeles se forraba sin haber dado ni una misa y que él puede hacer lo mismo, pero con más altura. “¿Tú has visto alguna vez en los programas de la tele un tío más alto que yo?. Sería la bomba, primo”. Sí, la de Hiroshima, pienso yo.
Pero en estos casos pensar es de temerarios. La realidad es que nada abre más puertas que la televisión, que mucho mejor que prepararse unas oposiciones es hacer el panopli para que te paseen por los platós y te vea todo el mundo. Te pagan muy bien y luego te invitan a comer en los restaurantes y a copas en las discotecas de moda. La llaman la caja tonta y está llena de listos. Uy, qué frase más buena me ha quedado. Claro, porque yo no veo la tele. Pero a lo que iba. ¿Cómo puedo convencer a mi primo de que coja una pelota y haga algo productivo con su vida? Ah, ya sé, puedo llamar a Super Nany para que me lo eduque y le quite toda la tontería de la televisión. Si es que soy un lince. Lo mismo me declaran en peligro de extinción.
Comentarios
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jajajaj. Es jueguecillo que te da el lince y los indígenas...
besos santi, te echo de menosloleison — 10-06-2009 12:02:08