Un barco de la SGAE se desplaza a Somalia
Un barco de la SGAE se ha incorporado a la cruzada contra la piratería en aguas de Somalia. Preguntados por tan sorprendente misión, sus responsables han respondido: “Cómo no íbamos a estar nosotros, si somos los primeros interesados en acabar con los piratas”. Las risas se han oído hasta en el cabo de Buena Esperanza.
No ha trascendido gran cosa de esta misión secreta y arriesgada, sólo se sabe que al mando del barco va el aguerrido almirante Ramoncín, aunque él, muy humilde, prefiere que le llamen Don Ramón. Fiel a los mandatos de su orden, ha obligado a la tripulación a dormir tapada con edredones: al primero que vea con una manta, lo echo a los tiburones, ha dicho. Lo peor fue cuando un grumete preguntó en medio de una tormenta si podían soltar lastre. Por su interés, reproducimos el diálogo completo:
-¿Cómo dice usted?, grumente, preguntó Don Ramón.
-Que si podemos tirar al mar parte de la carga, que nos hundimos, almirante.
-¡Al primero que haga aquí una descarga lo cuelgo del palo mayor! Señores, les recuerdo que viajamos bajo pabellón de la SGAE.
El barco no se hundió, pero hubo zozobra, sobre todo cuando la tripulación, harta del almirante, empezó a cantar “litros de ron corren por mis venas, mujer...” A Don Ramón casi le da algo. No se sabe qué le dará cuando por estribor le aborden los piratas somalíes, armados hasta con bazokas y lanzagranadas, aunque no se descarta que él, tan ilustrado, utilice la poesía como defensa disuasoria y declame con voz de barrio madrileño: “Con diez cánones por banda, viento en popa a toda vela, no corta el mar sino vuela....”