La importancia de las matemáticas
Todo tiene un orden. Hasta el desorden. Son cosas de las matemáticas, esas ciencias exactas contra las que todavía no se ha inventado un antídoto. Rigen nuestras vidas aunque no nos demos cuenta. Ecuaciones, logaritmos, derivadas, sumas, restas, multiplicaciones, divisiones están detrás de todo. Y en tiempos de crisis, todavía más. Porque hay que hacer muchas más cuentas. Así de simple. Si no salen las cuentas, no hay nada que hacer. Y de momento parece que a nadie le salen. Tampoco le han debido de salir a Isabel Pantoja y Julián Muñoz, porque acaban de anunciar que se han separado.
Lo cierto es que a mí nunca se me han dado bien las matemáticas. Si no fuera por las chuletas, aún estaría en el colegio hincando los codos para aprender a hacer las ecuaciones de primer grado. Yo era más de latín, de letras puras se decía entonces, cuando las humanidades aún pintaban algo. Qué tiempos aquéllos, en los que si declinabas de carrerilla el rosa rosae eras alguien y te cedían el paso en las mejores puertas del país.
Pero eso es el pasado. Hoy lo que de verdad importa es que Isabel Pantoja y Julián Muñoz se han separado, porque, convendremos todos y todas, que las matemáticas aburren a un muerto y porque, además, ha quedado perfectamente demostrada la relación directa que existe entre uno y otro asunto. Si la coplista y el ex alcalde ya no son pareja, ¿quién va a ser el próximo cónyuge de la trianera que ocupará horas y horas de sexuda televisión?. Esa es la ecuación que nos interesa. Esa es la equis que tenemos que despejar. ¿Comprenden? ¡Matemáticas puras! Qué más da si sube o baja el paro, si los bancos dan o no dan créditos, si en Congo se matan a machetazos o a rodillazos, lo que importa realmente es saber quién ocupará ahora el corazón de Isabel y, sobre todo, por qué ha dejado de ocuparlo Julián, con lo que lo quería ella cuando se besaban a tornillo montados en una carrilana camino de El Rocío dando vivas a la Blanca Paloma, a los pelotazos de Marbella y a los yates de Puerto Banús. ¿A qué viene esa resta de amor? ¿Por qué antes tanto y ahora tan poco? Alguien tiene que resolver estas operaciones sentimentales para que nos podamos ir a la cama tranquilos, sabiendo que nuestras vidas no corren peligro en este mundo de álgebra rosa.
Referencias
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Fantástico. Realmente buenísimo.
Luigi — 12-02-2009 13:00:47
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Gran querubino, me alegro que te haya gustado este post matemático.
Santi — 12-02-2009 23:45:42
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me encanta. yo también soy de letras, ja, ja, ja. un fan
toño — 14-02-2009 09:30:48