El peligro del bombo sigue acechando
Se ha confirmado. Me dicen mis fuentes que se vio el domingo por la noche a Manolo el del Bombo comiéndose una olla de cinco kilos de fabada en un restaurante de carretera de Langreo, a la misma hora que España jugaba con Italia. Me dicen también que se oyeron varios eructos justo en el momento que Casillas paraba un penalti y luego una traca de gases cuando Cesc Fábregas metió el definitivo. Hasta nuestro monarca, cuando terminó el partido, comentó que por fin se había roto el maleficio, aunque no mencionó al susodicho. No sabe nada la realeza.
El asunto es que ahora jugamos el jueves con Rusia las semifinales y el peligro vuelve a acechar. Necesitamos otra vez echar el resto. Hago por tanto esta vez una llamada a los extremeños para que inviten a Manolo a comerse una enorme fuente de migas en Don Benito, acompañada de unos kilitos de morcón y una docena de tortas de la Serena con el muy noble fin de tener a este hombre entretenido y lo más lejos posible de la Roja, no vaya a ser que vuelva el gafe. Extremadura, no nos falles. España os estará eternamente agradecida.