La verdadera causa de los males de nuestra selección
Fútbol es fútbol. Y España en cuartos de final de la Eurocopa. Y contra Italia. ¿Correrá la sangre de nuestros jugadores como en aquel partido que Tasoti noqueó a Luis Enrique con un codazo de derecha? ¿Está ahora preparada la España de ZP para doblegar a la Italia de SB en el terreno de juego? Luis Aragonés y Ufarte, representantes de aquel Atleti que perdió la final de la Copa de Europa en la única ocasión que en ese torneo se ha jugado un partido de desempate, no son desde luego un ejemplo de buena suerte. Y eso, queramos o no, crea desconfianza. Pero hay otro elemento que deberíamos tener muy en cuenta a la hora de preparar la estrategia para el partido del domingo.
Se trata de un elemento que ha acompañado a la selección en todos sus encuentros durante las últimas décadas, precisamente los años en los que nuestra selección ha caído una y otra vez en los fatídicos cuartos de final, por una u otra circunstancia, y ha perdido hasta una final de la Eurocopa, aquélla donde le metieron un gol por debajo del cuerpo a Arconada, un portero que en esa temporada paraba hasta los escupitajos que le tiraban las aficiones rivales. Nadie había hablado de este asunto hasta ahora, pero ha llegado el momento de descubrir al culpable. Sí, no es que seamos malos, no es que nos tiemblen las piernas en los partidos decisivos, no es que nos falte espíritu competitivo, NO. Digamoslo bien alto y claro de una vez: ¡Nuestro problema se llama Manolo el del Bombo! Este hombre orondo, grande, que gasta una chapela de la talla 54, es la única persona que ha acompañado a España en todos los partidos que ha jugado desde que la televisión se ve a colores, aporreando un bombo que anima menos que un viudo en un velatorio.
Camacho, Clemente, Saenz, Villar, Porta, Raúl, Cardeñosa, Míchel, Gordillo, Cañizares y muchos otros han tomado parte en algún momento en este desastre nacional, pero el único, el único que ha estado siempre presente es él. ¿Cómo es que nadie se ha dado cuenta de esto hasta ahora? ¡Tenemos un gafe infiltrado! Por favor, que el domingo este hombre no entre al estadio, que alguien le invite a una olla de fabada en Avilés o en Langreo para tenerlo entretenido bien lejos de Austria. El país lo necesita. Asturianos, rememorad a Don Pelayo y, por el bien de Villa, sacadnos a Manolo de las gradas. ¿Podemos?
Y éste es el objetivo.
Referencias
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Yo pensaba que no ganaríamos un colín hasta que el Himno de Espáin tuviera letra!!!!
JFBarrera — 19-06-2008 08:48:23
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Pues no, de sacar a Manolo nada, ni de coña, que no. Yo no participo, quiero bombo y más bombo y si se acerca el viudo del velatorio que le de a los platillos. Lo que falta es más ánimo, tenacidad, tesón, orgullo, también del patrio y mucho empuje empezando desde los riñones. Valores todos que personaliza Manolo, Don Manolo diría yo con permiso de Fraga. Efectivamente, muchos han estado en una u otra etapa de la odisea "pasar de cuartos"; ¿a cuántos hemos oído entonar el mea culpa?. Sobran dedos, ¿verdad? Pues ahí estamos, ese es el quiz de la cuestion, la fuga en la válvula de presión, el meollo. Así somos los iberos e Iberia, los hispanos de Hispania y hasta los bárbaros de la piel de toro, del país de sagitario. Somos la pera, la lecha, la hostia y siempre hay un culpable con un bombo al que echarle la mierda. No importa que sea nuestro colega freaki de toda la vida, con el que (o del que) llevamos riéndonos toda la vida y que, a pesar de ello, siempre vuelve a recibir más mierda para liberar nuestras presiones, pasa ayudarnos a levantar nuestra autoestima a costa de guasas que no lo hunden porque está tan ocupado en aporrear con mazo que ni se para a pensar en lo ruínes que somos.
Arriba el bombo, Manolo y que se lo curren en el césped o desde el banquillo como la hostia, pera, leche y releche que son.Carlos — 19-06-2008 12:12:45
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Joer, Carlos, no sabía que eras tan forofo de Manolón!
Santi — 19-06-2008 16:24:30
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Manolo go home!
Chechare — 19-06-2008 17:14:06