Silogismos de andar por casa
Atención al dato, uno de cada tres es un tercio. Pero si te pasas de la raya es que has esnifado demasiado. Vivir deprisa causa estrés. Vivir despacio, desespera. Si piensas mal, acertarás, pero nunca la quiniela. A la tercera va la vencida, eso está bien para un optimista medio, para un pesimista nunca hay dos sin tres. Amanece temprano todos los días, así que ¿para qué madrugar? Mejor hacerse los remolones.
La de cristalero es la profesión más relativa del mundo, si nos atenemos a que todo depende del cristal con que se mira. Quien tiene un amigo tiene un tesoro y quien tiene cuatro es, por tanto, un avaricioso. Muerto el perro, se acabó la rabia, y también las pulgas, en el caso de que fuera flaco. Aunque las pulgas podrían cambiar de perro, si es que hubiera uno cerca y no tuviese también la rabia, claro. El infinito nunca está cerca por muy matemáticos que nos pongamos.
¡A quién le importa lo que yo haga! Es una frase retadora típica de personas liberales, pero si la dice un vago la cosa tiene miga. Mejor que doblar una esquina es doblar las ganancias y peor es que doblen las campanas. Si tuviera una fábrica de detergentes promocionaría una campaña de juego limpio, si fuera de cervezas la llamaría Carrasco y pondría un anuncio con el lema “toma del frasco...” El pareado sigue siendo muy comercial. Fácil y directo. El soneto, en cambio, vende poco. El capitalismo tiene su métrica.
Referencias
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No es más listo el más inteligente aunque madrugue o se arrime a buen árbol, ni después de que San Pedro se la bendiga, ni por acordarse de Santa Bárbara un lunes al sol. Si, son malos tiempos para la lírica pero siempre peores para el Ibex35, los hipotecados, con sus barbas a remojo y los abriles de sequías mil.
CdePaz — 30-05-2008 23:39:58