La primera en la frente
Lo primero es aprender a reírse de uno mismo. Pero, ojo, hay que tomar precauciones, esto no es fácil. Antes de nada, hay que hacerse con un orinal o un utensilio similar para no dejar el piso hecho un asco. Se sabe, hay mucha bibliografía al respecto, que muchos que lo han intentado han naufragado y, lo peor, han perdido el olfato y no los dejan entrar en las discotecas aunque lleven zapatos de charol
¿Cómo reírse de uno mismo? Es una pregunta que cualquiera se hará a estas alturas, pero que no tiene fácil respuesta. Lo primero, como ya he dicho, es hacerse con un orinal o recipiente de parecidas características, esto es, cóncavo no convexo, para evitar derrames innecesarios. Luego, soltar los brazos y tomar aire: respirar, espirar, respirar, espirar y al mismo tiempo o unos segundos después pensar: qué coño estoy haciendo. Con la cantidad de blogs que hay para leer y aprender cosas nuevas, me da a mí por hacer el panolis de esta manera. Pero no debes preocuparte. Tú sigue. Mira fijamente a la pared, cualquiera, la que te dé más rabia, y di, primero bajito, luego más alto: si ahí hubiera un espejo, yo sería el primero en verme. Repítelo otra vez, dos veces más, tres, cuatro ¿No te has reído? ¿No notas cómo fluye desde tu estómago una corriente alterna que como una culebrina asciende por tu esófago y va a parar a la garganta a punto de explotar en una sonora carcajada? ¿No? Entonces, habrá que seguir trabajando. Esto es más grave de lo que pensaba.
Referencias
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Citas célebres que vienen al caso:
Galileo: "Y sin embargo... se ríe"CdePaz — 06-11-2007 10:34:52