Podríamos decirlo más alto, pero no más claro. El mundo es pequeño si el deseo de conocerlo es grande. España convulsa por una crisis mientras nueve bebés mueren de hambre y sed en una patera y son arrojados al mar al intentar llegar a nuestro país en crisis. De psicólogo. Mejor, de psiquiatra y con terapia de electroshock. Dicen que en Somalia, Nigeria, Mali, Sudán, Ghana, Ecuador y Haití se retuercen de la risa por las calles oyendo en la radio las noticias de nuestro alarmado país. No es para menos. La mejor marihuana caribeña no proporcionaría una visión tan alucinógena.
Tenemos tanto que nos cagamos cuando perdemos un poco y dejamos de ganar más. La economía reñida con el sentido común. Cosas de ricos asustados. Un corralito nos haría falta para espabilarnos, a ver si entendemos de una vez lo que es pasarlo mal de verdad y que este país comprenda que la crisis no son las rupturas sentimentales de Ana Obregoni o la suspensión de pagos de una empresa que ha ganado gracias a la especulación lo que un millón de asalariados mileuristas no cobrarán en su vida.
En fin, que le demos vueltas al mundo a ver si así se le caen todas las tonterías. Giremos y giremos como este hombre del vídeo, que baila de este a oeste y de norte a sur y bailemos con él antes de que nos paralicen las piernas esos que el gran Luigi Querubino ha llamado los parias de la modernidad, los flojos de pantalón, que decía el gran Rosendo.
Nunca han sido de mi agrado las corbatas. Las únicas que me gustan son las que se hacen con tres bolas en una mesa de billar. Así que me parece genial que un ministro vaya al Congreso de los Diputados sin corbata. O a donde quiera. No entiendo cómo una prenda como ésta puede ser símbolo de prestigio, de elegancia o de buena posición, cuando todo el mundo sabe que muchas personas hacen las mayores fechorías con ella puesta y utilizándola como coartada. Si es que la corbata hasta da nombre a una práctica utilizada por sicarios mafiosos para deshacerse de sus rivales. Y si estás muerto de miedo, es que los tienes de corbata. Y si estás asfixiado, te la desanudas.
Yo la única vez que me puse una corbata fue hace muchos años en la boda de un amigo y todavía me duele el cuello.
Y ahora, algunas proclamas para la ocasión: ¿Corbatas para qué, si no nos dan ningún placer?/ ¡Pajaritas por aquí, pajaritas por allá, pa, pa, pa, pa!/ ¡Descorbotaos del mundo, uníos!/La corbata, vaya lata/A Pamplona hemos de ir con una media y sin corbata, sin corbata....
Decía una pancarta en el partido de la selección contra Rusia, “A la final, con dos cogollos de Tudela”. Y dijo Urkullu, de nombre Iñigo, de profesión presidente del PNV, cuando le preguntaron que quién prefería que ganase la Eurocopa: pues como Euskadi no puede tener selección, que gane Rusia (aquí viene una larga carcajada, ja, ja, je, je, je, ji, ji, jo, jo, jo, ju, ju, ju! Sírvanse ustedes mismos y mismas). De todo esto no puede más que surgir un bimonio: estamos en la final con dos cogollos de Tudela (navarros, por tanto) y a Urkullu, el de la triple u, que le den mucho por Alemania o peor. A lo que me vengo a referir, que fútbol es fútbol y quien habla de fútbol pensando en votos -¡y vaya votos, tú!- mejor que tenga la boca cerrada, porque si no le pueden meter dos cogollos por la escuadra y dejarle la campanilla volteando durante una semana.
Así que, Urkullu de mi alma, porque no nos haces un favor y te llevas mañana a Manolo el del Bombo a tomar un marmitako 'XXL' en Bermeo y os dais calorcito uno al otro mientras el resto festejamos tranquilitos los goles de España.
Se ha confirmado. Me dicen mis fuentes que se vio el domingo por la noche a Manolo el del Bombo comiéndose una olla de cinco kilos de fabada en un restaurante de carretera de Langreo, a la misma hora que España jugaba con Italia. Me dicen también que se oyeron varios eructos justo en el momento que Casillas paraba un penalti y luego una traca de gases cuando Cesc Fábregas metió el definitivo. Hasta nuestro monarca, cuando terminó el partido, comentó que por fin se había roto el maleficio, aunque no mencionó al susodicho. No sabe nada la realeza.
El asunto es que ahora jugamos el jueves con Rusia las semifinales y el peligro vuelve a acechar. Necesitamos otra vez echar el resto. Hago por tanto esta vez una llamada a los extremeños para que inviten a Manolo a comerse una enorme fuente de migas en Don Benito, acompañada de unos kilitos de morcón y una docena de tortas de la Serena con el muy noble fin de tener a este hombre entretenido y lo más lejos posible de la Roja, no vaya a ser que vuelva el gafe. Extremadura, no nos falles. España os estará eternamente agradecida.
Fútbol es fútbol. Y España en cuartos de final de la Eurocopa. Y contra Italia. ¿Correrá la sangre de nuestros jugadores como en aquel partido que Tasoti noqueó a Luis Enrique con un codazo de derecha? ¿Está ahora preparada la España de ZP para doblegar a la Italia de SB en el terreno de juego? Luis Aragonés y Ufarte, representantes de aquel Atleti que perdió la final de la Copa de Europa en la única ocasión que en ese torneo se ha jugado un partido de desempate, no son desde luego un ejemplo de buena suerte. Y eso, queramos o no, crea desconfianza. Pero hay otro elemento que deberíamos tener muy en cuenta a la hora de preparar la estrategia para el partido del domingo.
Se trata de un elemento que ha acompañado a la selección en todos sus encuentros durante las últimas décadas, precisamente los años en los que nuestra selección ha caído una y otra vez en los fatídicos cuartos de final, por una u otra circunstancia, y ha perdido hasta una final de la Eurocopa, aquélla donde le metieron un gol por debajo del cuerpo a Arconada, un portero que en esa temporada paraba hasta los escupitajos que le tiraban las aficiones rivales. Nadie había hablado de este asunto hasta ahora, pero ha llegado el momento de descubrir al culpable. Sí, no es que seamos malos, no es que nos tiemblen las piernas en los partidos decisivos, no es que nos falte espíritu competitivo, NO. Digamoslo bien alto y claro de una vez: ¡Nuestro problema se llama Manolo el del Bombo! Este hombre orondo, grande, que gasta una chapela de la talla 54, es la única persona que ha acompañado a España en todos los partidos que ha jugado desde que la televisión se ve a colores, aporreando un bombo que anima menos que un viudo en un velatorio.
Camacho, Clemente, Saenz, Villar, Porta, Raúl, Cardeñosa, Míchel, Gordillo, Cañizares y muchos otros han tomado parte en algún momento en este desastre nacional, pero el único, el único que ha estado siempre presente es él. ¿Cómo es que nadie se ha dado cuenta de esto hasta ahora? ¡Tenemos un gafe infiltrado! Por favor, que el domingo este hombre no entre al estadio, que alguien le invite a una olla de fabada en Avilés o en Langreo para tenerlo entretenido bien lejos de Austria. El país lo necesita. Asturianos, rememorad a Don Pelayo y, por el bien de Villa, sacadnos a Manolo de las gradas. ¿Podemos?
Siguiendo con las clases que empezamos en el post anterior, hoy vamos a aprender a poner un condón, que es un tema también de suma importancia y de complicada ejecución, sobre todo cuando las ganas aprietan y no se sabe mantener la calma. En el siguiente vídeo veremos lo crucial que vuelve a ser la destreza en estas lides. Se aconseja repetir el visionado todas las veces que sean necesarias para llegar a una perfecta comprensión y hacer unos ejercicios prácticos posteriormente con el fin de completar la instrucción.
Es éste un tema siempre candente y polémico. El arte de desnudar a una mujer no es fácil, no. Hay broches, corchetes, cremalleras, botones, tirantes, ligas, en fin, una larga lista de obstáculos que salvar para los que no todos están, estamos, preparados. Es un arte que requiere más maña que fuerza, como ocurre en tantos órdenes de la vida. La mañan, la destreza, allana caminos que la fuerza no es capaz de solventar. Cierto es que la fuerza, en algunos casos -apasionados, compartidos- puede resultar acertada, pero son los menos. En la gran mayoría de las ocasiones, es la maña la herramienta apropiada, el método a seguir para no caer en la ignominia. A continuación pueden ustedes ver un vídeo ilustrativo, un ejemplo práctico de lo delicado que puede llegar a ser un hombre cuando se sirve de la destreza para desvestir a una mujer.
La Radio en la Red. Erre que erre. Este es el programa que se grabó en las Jornadas de Blogs y Medios de Comunicación celebradas en Granada. Enredados en las VBMC. Un servidor y Rosa J. Cano introducen un Enredados especial. Participan Enrique Meneses y Wicho de Microsiervos. Cierra el programa una nueva entrega de La Brocha Digital de Sebastián Forero y las entregas del “Torico de Oro” a Sonia Blanco y de un equipo de podcasting a Enrique Meneses.
Sin palabras. Sólo hay que escuchar el vídeo que viene a continuación para comprobar hasta dónde pueden llegar los japoneses. Que vendan más coches y televisores que nadie debía tener una explicación. Blackmore (Richi) todavía está bajo los efectos después de haber visto esto. Deep Purple renace en extremo oriente.
Atención al dato, uno de cada tres es un tercio. Pero si te pasas de la raya es que has esnifado demasiado. Vivir deprisa causa estrés. Vivir despacio, desespera. Si piensas mal, acertarás, pero nunca la quiniela. A la tercera va la vencida, eso está bien para un optimista medio, para un pesimista nunca hay dos sin tres. Amanece temprano todos los días, así que ¿para qué madrugar? Mejor hacerse los remolones.
La de cristalero es la profesión más relativa del mundo, si nos atenemos a que todo depende del cristal con que se mira. Quien tiene un amigo tiene un tesoro y quien tiene cuatro es, por tanto, un avaricioso. Muerto el perro, se acabó la rabia, y también las pulgas, en el caso de que fuera flaco. Aunque las pulgas podrían cambiar de perro, si es que hubiera uno cerca y no tuviese también la rabia, claro. El infinito nunca está cerca por muy matemáticos que nos pongamos.
¡A quién le importa lo que yo haga! Es una frase retadora típica de personas liberales, pero si la dice un vago la cosa tiene miga. Mejor que doblar una esquina es doblar las ganancias y peor es que doblen las campanas. Si tuviera una fábrica de detergentes promocionaría una campaña de juego limpio, si fuera de cervezas la llamaría Carrasco y pondría un anuncio con el lema “toma del frasco...” El pareado sigue siendo muy comercial. Fácil y directo. El soneto, en cambio, vende poco. El capitalismo tiene su métrica.
La risa larga, la risa gorda, la risa en vaso ancho
sírvetela tú mismo, no la pidas, la encontrás en cada esquina
si miras un poco, te quitas las gafas ahumadas y preguntas a bocajarro al primero que te encuentras: quo vadis, forastero